En esta sección se comentarán semanalmente las novedades discográficas que se presentan en el programa Registros a media voz, centrado en el jazz (de lunes a viernes de 12,00 a 13,30 horas); y que actualmente se emite en Canarias Ahora Radio.
Jef Neve
Nobody is illegal
Emarcy; 2.006
Pianista belga nacido en el año 1.977 y formado en el Lemmensinstituut de Louvain. Ha sido alumno de Guy de Mey, de Martial Solal, de Brad Mehldau, de Lew Tabackin, de Toots Thielemans, de Billy Hart, de Kenny Werner, de Bruce Barth y de Bill Carothers.
Graduado en el año 2.000 en piano de jazz y clásico, se especializó un año más tarde en música de cámara; llegando a componer numerosas piezas para orquestas sinfónicas. Ha sido solista de la Flemish Philharmonic Orchestra, dirigida por Michel Tilkin y de la Contemporary Dance Company Dathe, de Londres.
Tras su paso por la banda de funk Mr. Zebedee, empieza a interesarse por el blues y el jazz como medio de expresión. Ha trabajado con el baterista Dré Pallemaerts, con el trompetista Paolo Fresu o con el contrabajista Lindsey Horner.
En el año 2.002 formaría su trío en compañía de Piet Verbist en el contrabajo y de Teun Verbruggen en la batería; músicos con los que siente una gran afinidad estilística y con quienes graba un año más tarde su primer trabajo discográfico como líder, Blue saga, editado por el sello Contour.
Una grabación en la que también participarían los trombonistas Pieter Kindt y Kristof Lefebre; y el baterista Koen Mertens, aunque este último, sólo en uno de los cortes del mismo, When spring begins.
Es realmente curioso que teniendo un trío estable durante cerca de cinco años; ninguno de sus discos sean exclusivamente con esta formación. Generalmente siempre incluye piezas en un mayor formato; como es el caso de Nothing but a Casablanca turtle slideshow dinner, de Abschied y de Second love, que forman parte de Nobody is illegal, y que están realizadas en formación de octeto, completando a la rítmica con la presencia de una sección de metales compuesta por Hans Verhulst y Simon Haspeslag a los saxos, por Frederik Heirman y Pieter Kindt a los trombones, tenor y bajo, respectivamente y por Berlinde Deman a la tuba.
Un año después de su álbum debut, grabaría también con el sello Contour, el disco It´s gone; en el que una vez más adquieren protagonismo los vientos. En esta ocasión cuenta con la presencia de Bert Joris a la trompeta, a los que se les une Pieter Kindt, Frederik Heirman y Berlinde Deman.
Este proyecto alcanzó un notable éxito en todo el continente, traspasando las fronteras belgas y llegando incluso a obtener el prestigioso premio Radio Klara como mejor álbum del año. Desde entonces Jef Neve es figura habitual en todos los festivales de jazz europeos, en los que consigue una considerable y más que justificada reputación como intérprete. Algo más tarde se produciría su consagración en América, tocando en festivales en Canada, EEUU, México o Colombia; en Africa, tras una serie de conciertos llevados a cabo en Marruecos este mismo año; en Australia y en Asia, especialmente en Japón y en Taiwan.
Desde el año 2.005 viene interpretando frecuentemente las Variaciones Goldberg de Johann Sebastian Bach; a la vez que compagina su trabajo junto al trío con su presencia como solista de la Flemish Radio Orchestra con la de compositor de bandas sonoras, como es el caso de la escrita para la película Dagen zonder lief, del director Felix Van Groeningen.
Nobody is illegal, primer disco que realiza para el sello Emarcy, representa su asalto definitivo a la escena jazzistica mundial; con un proyecto en el que se mezclan todas sus influencias y todas sus inquietudes a la hora de escribir y de interpretar su música, en una propuesta que partiendo de la sonoridad del trío se adentra en otros terrenos más plurales con la presencia de un octeto o incluso de un cuarteto junto al saxofonista tenor Nicolas Kummert, con el que interpreta tres temas Astra, Unprepared y Goldfish; en un planteamiento que tiene sus orígenes en sus proyectos junto al vibrafonista y percusionista Pascal Schumacher, con quién ha grabado tres discos para Igloo Records, Change of the moon (2.004), Personal legend (2.005) y Solbergrau (2.007) liderando un cuarteto que completan Christophe Devisscher al contrabajo y Jens Düppe a la batería.
E.S.T.
Live in Hamburg
ACT; 2.007
El Esbjörn Esvensson Trío, es una de las formaciones más importantes surgidas en el siempre inquieto escenario del jazz de vanguardia europeo en los últimos quince años; cosechando premios como el German Jazz Award, otorgado por la crítica alemana en el año 2.002; como el BBC Jazz Award for Best International Artist recibido en el año 2.003; o bien, como el prestigioso European Jazz Prize, concedido por la Austrian Music Office en común con el Ministerio de Cultura Austriaco y el Departamento de Cultura de la ciudad de Viena hace tres años.
Algo más de una década en la que el trío ha deslumbrado a la crítica especializada de toda Europa con discos como Play Monk, como Winter in Venice, como Good morning Susie Soho o como From Gagarin´s point of view.
Proyectos en los que se ha podido apreciar no sólo la enorme madurez alcanzada por la formación, tanto a nivel colectivo como individual, en la interpretación y en la composición; sino también la validez de una propuesta que no deja de asumir riesgos y que se presenta como una reivindicación de la cultura musical europea, pero también como una renovación de esa tradición, fijando la vista en las nuevas tendencias musicales que surgen a diario en el seno de una sociedad que no ha dejado de transformarse en los últimos tiempos y que han hecho que el jazz del viejo continente logre desbancar, al menos en lo que a creatividad se refiere, al que actualmente viene desde el otro lado del océano Atlántico.
Es prácticamente imposible definir al E.S.T. tan sólo como un trío de jazz. Es mucho más. En su propuesta, el jazz es tan sólo el vehículo de transmisión escogido, es quizás la única forma expresiva que le da la capacidad de poder desarrollarla, pero también es la excusa perfecta para transgredir sus propias barreras, sus propias raíces; si es que realmente pueden ser definidas como tales.
Se podría afirmar, sin necesidad de rasgarse las vestiduras, que el E.S.T. es una banda de pop que toca jazz. Lo es por propuesta musical, y también lo es por la forma de llevarla a cabo en sus conciertos, aunque el tema en cuestión pudiera ser el Bemsha swing de Thelonius Monk. La electrónica es parte fundamental en su música ya que con ella tienden puentes entre la música clásica, el funk, el hip hop o el rock; siempre desde una perspectiva que va más allá de la mera repetición de esquemas o frecuencias, intentando potenciar la capacidad de sorpresa y preservando en todo momento su especial e innovadora mirada.
Desde mediados de los años ochenta el pianista Esbjörn Esvensson y el baterista Magnus Öström se convierten en referentes dentro de las escenas jazzisticas sueca y danesa. Formaron su primer trío en el año 1.990, pero no sería hasta el año 1.993, cuando entrara a formar parte de él, el contrabajista Dan Berglund.
Ese mismo año editarían con el sello Dragon, su primer trabajo discográfico, When everyone has gone; una colección de temas originales como Finger trip, como Mohammed goes to New York, o como Free four, a los que se les suma el clásico de Victor Young, Stella by starlight; y que como no podía ser de otra forma, es desnudado y reinventado por el grupo.
Dos años más tarde editarían con el sello Prophone Records, su primer trabajo en directo, Mr & Mrs Handkerchief; posteriormente reeditado por el sello ACT, compañía con la que han publicado todos sus trabajos posteriores, con el título de E.S.T. live 95.
En el año 1.996 editarían un disco que se convirtió en el emblema del trío y en su mejor carta de presentación, E.S.T. plays Monk; que con un repertorio basado en la música de Thelonious Monk rompió por completo el clásico sonido del trío de jazz, para abrir nuevas y complejas texturas, en las que no renuncian a nada, incluyendo en algunos de los cortes del disco, como es el caso de I mean you y de ´Round midnight, el uso de una sección de cuerda formada por Ulf Forsberg, Ulrika Jansson, Elisabeth Arnberg y Ulrika Edström; con una sucesión de arreglos que arrasan con cualquier posible desliz que se pudiera dar hacia el academicismo que emana de una decena de temas que son parte de la historia del jazz.
Winter in Venice saldría al mercado en el año 1.997 y fue grabado en agosto de ese año en una pequeña parada de la banda durante tres días; ya que por aquel entonces se encontraba inmersa en una gira por toda Europa presentando su exitoso proyecto anterior, a la vez que iban dando forma en cada uno de los conciertos a las nuevas composiciones.
El final de la década traería consigo el disco From Gagarin´s point of view; y con el llegaría por fin el reconocimiento internacional. Hasta este momento sus discos eran solo editados para el mercado escandinavo y conseguirlos era realmente muy complicado; pero este proyecto significó su primer lanzamiento con carácter internacional y también la tan esperada posibilidad de conseguir sus trabajos anteriores de una forma más fácil; sin necesidad de desembolsar una enorme cantidad de dinero en las costosas copias obtenidas de importación, o de la suerte de poder conseguirlas en algún viaje propio, o de la bondad de algún amigo que te hiciera el favor de buscarlas en alguna pequeña tienda de discos más allá de las fronteras patrias.
Su presencia en los festivales de jazz del Báltico y de Montreux, les abren las puertas del mercado estadounidense y la compañía Sony, en su división Columbia, publicaría un recopilatorio de sus trabajos anteriores, From Gagarin´s point of view y Good morning Susie Soho, editado en el año 1.998 y por el que recibirían el premio Trio of the year, por la revista británica Jazzwise; que fue titulado Somewhere else before.
En el año 2.002 editan el disco Strange place for show y con él conquistan definitivamente al público japonés; obteniendo además numerosos premios como el Jahrespreis der Deutschen Schallplattenkritik, como el Choc de L´année o como el Vitoire du jazz. Este álbum también se convertiría en la banda sonora de la película de la directora, guionista y actriz Marina de Van, Dans ma peau.
Que el E.S.T. es mucho más que un trío de jazz, lo demuestra también el hecho de que su siguiente gira, con motivo de la edición del álbum Seven days of falling, un año más tarde, fue hecha en Estados Unidos en compañía de K.D. Lang, actuando en estadios y en salas de conciertos con una puesta en escena más propia de las grandes bandas de rock de la década de los años setenta.
Su penúltimo disco de estudio es Viaticum, publicado en el año 2.005; y que posteriormente sería reeditado como álbum doble con el añadido de un concierto del trío celebrado en Berlín en su gira de presentación, tras ser reconocidos con el German Jazz Award y ser la primera banda de jazz europea que ocupó la portada de la reconocida publicación Downbeat.
El disco se abre con Tide of trepidation; una pieza cargada de gran fuerza interpretativa, con una línea melódica muy sencilla que se mueve con total libertad en la compleja manta de colores tejida por la sección rítmica y que permite que las notas fluyan de forma natural, sin estridencias, haciendo que el oyente se sumerja en una espiral de sensaciones que le conducen inevitablemente a alcanzar un estado próximo a la hipnosis.
En Eighty-eight days in my veins, el dramatismo del tema anterior da paso a un desarrollo sostenido que va creciendo poco a poco hasta alcanzar cotas de gran nivel interpretativo entre el toque sutil y elegante de Esbjörn Svensson al piano y el dramatismo obtenido por Dan Berglund al acariciar hasta la desesperación su arco contra las cuerdas del contrabajo.
La calma aparece por un breve instante en The well-wisher, mientras Magnus Öström golpea con las palmas de sus manos los parches de la batería, introduciendo unas breves líneas rítmicas de gran sencillez que se solapan con el sonido del contrabajo hasta alcanzar de nuevo un grado de tensión narrativa realmente alto hasta desembocar en The unstable table & the infamous fable, donde la distorsión se hace patente de tal forma que la música desaparece por completo en un mar de sonidos en el que se sumerge hasta la llegada del silencio; y con él, la calma perdida.
El sonido claro y limpio en la melodía que parte del piano, llenando de luz todo el espacio y que abre los sentidos al que es probablemente el tema de mayor belleza del disco, precisamente el que le da título, Viaticum.
Tras la hermosa y reveladore desnudez de esta pieza, llega hasta nuestros sentidos In the tail of her eye, con el trío dibujando paisajes; unas veces acogedores y otras veces violentos, que muestran de nuevo las obsesiones y los temores que han ido tomando forma a lo largo de la escucha de esta inquietante obra y que en Letters from the Leviatán son algo más que una simple presencia.
A picture of Doris travelling with Boris es el corte más experimental del disco; la reverberación actúa sobre el sonido del grupo deformándolo y permitiendo que cada uno de los instrumentos emprendan un camino distinto que volverán a converger en What though the way be long.
Pieza que se constituye en el perfecto epílogo de esta obra; y que con el tiempo se descubre también como prólogo de su último proyecto discográfico en estudio, hasta el momento, Tuesday wonderland. Otro hermoso e intenso viaje interior al alma de estos tres maravillosos creadores de texturas y que tiene su punto y seguido en este apasionante viaje a ninguna parte en el álbum doble registrado en directo en Hamburgo; a fin de cuentas, el motivo de estas líneas.
Mishka Adams
Space
Candid; 2.007
Hija de la artista visual filipina Agnes Arellano y del escritor británico Michael Adams, nació el diecinueve de mayo del año 1.984 en Manila.
Durante sus estudios de bachillerato en King´s School de Canterbury, entro a formar parte de la banda de jazz de dicho centro educativo; sería tras su regreso a Filipinas cuando se especializa en saxofón.
Su participación en el espectáculo Jazz in time ofrecido por Courtney Pine y Cameron Pierre en Manila bajo el patrocinio del British Council y en especial de su excelente interpretación del clásico de Arthur Herzog Jr & Billie Holiday, God bless the child, le abrieron las puertas del sello discográfico Candid, dando como resultado su primer trabajo discográfico, que con idéntico título publicado en el año 2.005.
En este proyecto cabe destacar su faceta como instrumentista, ya que toca el saxo tenor y la guitarra, cuestión bastante peculiar ya que es bastante difícil encontrar estas facetas en una vocalista; pero que también explica de alguna manera el tratamiento que da a su voz en alguno de los temas del disco, permitiendo que se acomode como otro instrumento más dentro del desarrollo de los temas.
Otra cuestión de especial relevancia en este God bless the child, es la relevancia de los textos, tanto los ajenos como los originales, donde se adivina un manifiesto interés por la escritura; incluso planteando la duda de si la música compuesta por Sammy Asunción y por la propia Mishka Adams es tan sólo el pretexto para sacar a la luz esos versos.
El disco se inicia con On Green Dolphin Street, de Bronisiaw Koper & Ned Washington; y no se puede negar que es toda una declaración de intenciones. Su planteamiento, marcadamente latino, nos introduce en un proyecto ecléctico y apasionante, donde se citan todas y cada una de sus posibles influencias; el swing se mezcla con el tumbao y de alguna forma identifica ambos conceptos como uno solo.
Autumn leaves, de Kosma, Mercer & Prevert, por el contrario, se vuelve más introspectivo con una hermosa introducción a capella recitada en francés; y de nuevo la intención de sorprender al oyente se hace patente. El cambio de registro respecto a la pieza anterior es de gran relevancia y aunque se mantiene la delicadeza del saxo como nexo de unión entre ambos temas, la guitarra de Edgar Avenir y de nuevo la percusión de Arnold Casinto, aunque empleada de diferente naturaleza, envuelven la voz de Mishka Adams acentuando los matices de cada una de las palabras que surgen de su boca.
Lógicamente, acercarse a un tema como God bless the child, siempre es arriesgado, especialmente por el recuerdo de la voz de Billie Holiday, de la enorme sensibilidad y dolor que encerraba su voz; tan presente en todos los que amamos esta música. En esta ocasión se mantiene la esencia de blues del original compuesto por Arthur Herzog Jr, pero permitiendo al saxo tenor abrir nuevos caminos expresivos. Una vez más, el trabajo de la sección rítmica se lleva a cabo de una manera sutil e intensa, arropando en todo momento a la voz; una voz que atesora toda la tristeza y el abandono que se desprende de cada una de las palabras de este hermoso texto.
Change partners, de Irving Berlin, vuelve a beber de varias fuentes; lo latino se hace visible una vez más, aunque en esta ocasión con una sonoridad más cercana a lo brasileño, tanto en el tratamiento rítmico de la pieza, como en el planteamiento de la melodía, y que está motivada por la presencia de Bo Razon a la percusión.
Mishka Adams aporta al conjunto del disco tres textos que se unen a la música creada por el guitarrista Sammy Asunción; Somewhere in the night, Where do we begin y War of the skies. En los dos primeros la vocalista se hace cargo de la guitarra y las influencias, en ese mismo orden, son quizás más cercanas al soul y al funk, al folk, y al pop; aproximándote con ello un poco a la línea marcada por Norah Jones.
Love came on the stealthy fingers es una delicada balada en la que toma especial protagonismo el piano de Elhmir Saison. A pesar de que a lo largo del disco se respira una gran sencillez y ligereza en la escritura de los arreglos, potenciando con ello el lirismo del proyecto, es realmente significativa la desnudez con la que se presenta este tema original de Bob Dorough.
De nuevo el ritmo se aviva en The very thought of you, una pieza compuesta por Ray Noble que se llena de swing; la manera en que se alternan la guitarra de Edgar Avenin y el saxo soprano de Mike Guevara es perfecta como contraste a la voz de Mishka Adams, tanto en el acompañamiento como en el tratamiento de los solos.
Mama´s Garden y Marrakech, son dos composiciones originales de Mishka Adams que vuelven a moverse entre varias aguas. La primera se abre con una intensa línea de bajo de Louie Talan, que posteriormente da paso a una serie de ambientes donde se combina lo acústico con lo electrónico, lo tradicional con lo contemporáneo y que vuelven a hacerse patentes en el segundo de los temas, aunque en esta ocasión con un cierto aire africano tanto en el tratamiento rítmico como en el melódico y especialmente en el uso que se da a los instrumentos de viento.
Curiosamente, son quizás los dos temas del disco que más se alejan del jazz para acercarse a un terreno más próximo al pop y especialmente al sonido que en su momento desarrollaron grupos como Matt Bianco o Fairground Attraction.
En When did you leave heaven, de Walter Bullock & Richard Whiting, la voz se apoya exclusivamente en la percusión; y el sonido se vuelve ligero, vivo, alegre,…; muy en la línea del que se respira en los trabajos discográficos de Madeleine Peyroux.
Body and soul, de Eyton, Green, Herman & Sour, nos devuelve a las ideas planteadas anteriormente en God Bless the child; a la intensidad de su texto y a la belleza de su melodía. El cuarteto compuesto por el piano de Ria Villena-Osorio, el contrabajo de Louie Talan, la batería de Coco Bermejo y tu voz; se enriquece aún más con la presencia de la trompeta de Brandy Aranilla, con un solo muy hermoso y emotivo.
Existe una hermosa versión del clásico de Harold Arlen & E. Y. Harburg, Somewhere over the rainbow, con la voz de Eva Cassidy; y aunque es una composición que no me atrae demasiado, debo reconocer que tanto en esa ocasión como en esta, me he emocionado mucho con la belleza y sencillez de esta melodía. Una melodía que es planteada a dúo de voz y guitarra en compañía de Noli Aurillo.
Summertime, de George & Ira Gershwin, recupera el sonido africano en una interesante versión que se empapa de reggae. Representa un nuevo giro expresivo dentro de la variedad de estilos que se dan en el proyecto y que se mueve entre el clásico sonido de New Orleans y el de Kingston. El breve uso de un órgano hammond, potencia el carácter de integración, de experimentación y de fusión que se encierra en cada nota de este interesante God bless the child.
Con su segundo trabajo discográfico, Space, Mishka Adams se adentra por completo en un terreno marcado por la necesidad de compartir una delicada colección de versos que adquieren diferentes formas y significados con cada escucha.
Unos textos que están apoyados en una serie de melodías, que al igual que en su álbum début, son de muy variada naturaleza, y que consiguen llamar la atención del oyente por uno u otro motivo, implicándole en una propuesta no exenta de complejidad, pero también de cierta ligereza en la escucha; algo que la acerca aún más a los planteamientos desarrollados por otras vocalistas como Norah Jones o Madeleine Peyroux y que sin lugar a dudas facilitará su entrada en los medios de comunicación en general y en las radio fórmulas en particular.
Un proyecto que se encuentra firmemente asentado en el trabajo de una banda compacta y técnicamente impecable donde transitan el piano de Phil Peskett, la corneta de John Hoare, el bajo de Richard Pryce, la guitarra de Johnathan Thomas y la batería y percusión de Davide de Rose.
Unos músicos que no solo arropan la voz de Mishka Adams sino que también participan activamente en la elaboración de los arreglos y en el sonido de la banda como unidad, no como la suma de cinco individualidades con la única misión de acompañar a la que en principio debería ser la única protagonista; y que aquí pasa a un segundo termino tomando su lugar la propia música.

Hod O´Brien
Live at Blues Alley
Reservoir Music; 2.007
Proyecto triple, aunque publicado en tres volúmenes independientes, registrado en directo en el club Blues Alley de Washington; en el que el veterano pianista está acompañado por el contrabajista Ray Drummond y el baterista Kenny Washington, y en el que revisa una amplia colección de standards que van desde Billy Strayhorn, Snibor, y Duke Ellington, Do nothing Hill you hear from me, hasta Sonny Rollins, Pent-up house y Randy Weston, Little Niles, pasando por Joe Zawinul, Frog´s legs y Johnny Mercer, Tangerine.
Hod O´Brien se introdujo en la escena jazzística a principios de los años cincuenta, cuando se instala en New York tras abandonar su ciudad en Connecticut. Una ciudad en la que noche a noche entre las sombras de sus clubs respiraba be-bop junto al humo de los cigarros.
Su música está claramente influenciada por la de los saxofonistas Pepper Adams y Stan Getz, por la del guitarrista Kenny Burell y por la del contrabajista Oscar Pettiford. A la edad de veintiún años participa en una mítica sesión para el sello discográfico Prestige, en la que participarían los trompetistas Art Farmer, Idrees Sulieman y Donald Byrd, que daría como resultado el álbum Three trumpets, posteriormente reeditado con el título de Trumpets all out.
En ese mismo año es invitado por Red Rodney a sustituir a Bill Evans en el quinteto del contrabajista Oscar Pettiford, que compartía habitualmente escenario con los Five Spot del pianista Thelonious Monk. Período que culminaría con su entrada en la banda del saxofonista tenor Frank Anthony “J.R.” Monterose, en la que también estaban Elvin Jones a la batería y Wilbur Ware al contrabajo y al banjo.
Entre los años 1.963 y 1.973, Hod O´Brien compagina sus estudios de matemáticas en la Universidad de Columbia con los de composición a cargo de Charles Wourinen. Como es lógico, empezaría a frecuentar los clubs de la ciudad y especialmente el St. James Infirmary donde formaría parte de un trío en el que tocaban Cameron Brown al contrabajo y Beaver Harris a la batería y que funcionaba como grupo de apoyo para acompañar a los numerosos músicos que pasaban por él; como es el caso del trompetista Chet Baker, el trombonista Roswell Rudd o los saxofonistas Lee Konitz, Zoot Sims y Charlie Rouse.
También fue músico asiduo a las sesiones del club Gregory´s, compartiendo protagonismo con el guitarrista Joe Puma; a la vez que con cierta frecuencia viajaba a New York para acompañar a Chet Baker en el Fat Tuesday´s Lush Life o en el Blue Note.
Su debut discográfico como líder se produce en el año 1.982, en el sello Uptown, Bits and pieces; disco en el que estaba acompañado por el contrabajista Teddy Kotick y por el baterista Jimmy Wormworth.
Tres años más tarde editaría con el sello discográfico Criss Cross el álbum Opalessence, registrado junto a Pepper Adams al saxo, a Tom Harrell a la trompeta, a Ray Drummond al contrabajo y a Kenny Washington a la batería; y en le que también colaboró su esposa, la vocalista Stephanie Nakasian.
Shining hour, registrado en el año 1.987 con el guitarrista Joe Puma y el contrabajista Red Mitchell, representaría su debut con el sello discográfico Reservoir Music, en el cual editaría la mayor parte de sus grabaciones en estos últimos veinte años; discos como Fanfare y So that´s how it is, o como Fine and dandy y Have piano…will swing!, editados en nuestro país por la compañía Fresh Sound Records.
Situación tan solo alterada en el año 1.993 con la edición del disco Hod and cole, por JazzMania y en el que participaron Mark Kirk a los saxos tenor y soprano, Steve Gilmore al contrabajo y Jeff Brillinger a la batería.
El estilo músical de Hod O´Brien se nutre del be-bop y del hard-bop, como no podía ser de otra forma, viendo los mimbres con los que se hizo el cesto; pero nunca ha renunciado a mirar en otras direcciones y a sumergirse en otros estilos más contemporáneos como se refleja en su último trabajo de estudio, publicado también por Reservor Music, este mismo año, y en el que está acompañado una vez más por Ray Drummond y Kenny Washington, I´m getting sentimental over you. Un estilo que descansa a partes iguales en las ideas desarrolladas por dos de sus pianistas referenciales, Barry Harris y Dave McKenna.
David Murray
Sacred ground
Justin Time Records; 2.007
Ultimo trabajo discográfico del saxofonista y clarinetista David Murray al frente del Black Saint Quartet; formación que completan el pianista Lafayette Gilchrist, el contrabajista Ray Drummond y el baterista Andrew Cyrille. A los que se suma la voz de la siempre sugerente Cassandra Wilson.
Nacido en Oakland en el año 1.955, paso su infancia entre las ciudades de Boston y Los Angeles ya que su madre, la organista Catherine Murray fue profesora del Berkeley College y del Ponoma College; centros en los que fue alumno de Bobby Bradford, de Arthur Blythe, de Stanley Crouch o de Margaret Kohn, entre otros.
En el año 1.975 se traslada a vivir a New York donde es acogido por el pianista Cecil Taylor; el cual le pone en contacto con el saxofonista Dewey Redman que por aquel entonces buscaba talentos jóvenes para su nuevo proyecto, Old and New Dreams; formación creada un año antes y en la que originalmente estaban el saxofonista Ornette Coleman, el trompetista Don Cherry, el contrabajista Charlie Haden y el baterista Ed Blackwell.
Durante estos primeros años en New York, David Murray compartiría proyectos y escenarios con músicos de muy variada procedencia estilística como es el caso de Sunny Murray, Anthony Braxton, Mal Waldron, Pharoah Sanders, Max Roach, Randy Weston, Elvin Jones y Oliver Lake; además, formó parte de la Ted Daniel´s Energy Band donde coincidiría con Hamiet Bluiett, Lester Bowie y Frank Lowe.
Un año más tarde crearía junto a Oliver Lake, Hamiet Bluiett y Julius Hemphill el célebre World Saxophone Quartet; que se convertiría rápidamente en el exponente más importante de la siempre activa escena jazzistica neoyorkina.
Aunque ha participado en todo tipo de proyectos y formaciones, no en vano su nombre está en los créditos de más de 130 discos, de los que aproximadamente, una cincuentena son como líder; ha destacado en los últimos veinteaños de manera significativa en propuestas dirigidas hacia las grandes formaciones.
En formación de octeto ha registrado para el sello Black Saint desde el año 1.980 siete discos: Ming, Home, Murray´s steps, New life, Hope scope, Dark Star, dedicado a la música del grupo de rock psicodélico Grateful Dead y en especial a su líder, el guitarrista Jerry García, con quién colaboró en numerosas ocasiones, y Plays Trane, que estaba inspirado en la obra de John Coltrane, curiosamente, un saxofonista que no le llamó demasiado la atención en sus inicios ya que su música se reflejaba más en los planteamientos de saxofonistas como Coleman Hawkins, del que admiraba su gran elegancia, como Ben Webster, del que tomó su característico vibrato, y como Paul Gonsalves, del que heredó su inmensa carga expresiva; y otro más registrado para el sello DIW en el año 1.992, Picasso.
También para el sello Black Saint editaría en formación de big band en el año 1.984 el disco Live at Sweet Basil (vol. 1 & 2); posteriormente publicaría Big Band conducted by Lawrence “Butch” Morris, en el año 1.991 con el sello DIW-Columbia y The Jazzpar Prize con la Pierre Dorge´s New Jungle Orchestra con el sello Enja, ese mismo año.
Sacred ground nos devuelve al saxofonista de los grandes fraseos, de los desarrollos envolventes. Al músico capaz de unir con total naturalidad el free con el hard-bop o con el avant-garde; o como en este interesante proyecto, la música tradicional afroamericana de finales del siglo diecinueve y principios del siglo veinte, exponente cultural de un pueblo que se vió obligado a un éxodo masivo en su propio país, un país al que fueron traídos por la fuerza, y en el que se veían abocados a la más oscura de las censuras, con el blues y el jazz como instrumento de crítica social y a la vez como vehículo de la memoria histórica.
Hilario Durán
From the heart
Alma Records; 2.006
Tras licenciarse en el Conservatorio Superior de Música Amadeo Roldán de La Habana en el año 1.981, Hilario Durán entra a formar parte del grupo del trompetista Arturo Sandoval; formación en la que permanecería durante casi una década.
Durante este tiempo colabora con músicos como Dizzy Gillespie, como Wynton Marsalis, como Herbie Hancock, o como Michael Legrand, y en el año 1.990 crearía su propia banda, Perspectiva. Cinco años más tarde se cruzaría en su camino la saxofonista y flautista Jane Bunnett, que le invita a participar en su premiado disco Spirits of Havana, donde comparte protagonismo con otros dos excelentes pianistas cubanos, Gonzalo Rubalcaba y Frank Emilio; y con la que mantiene una fluida relación profesional que se prolonga durante catorce años, dando como resultado tres colaboraciones más a nombre de la instrumentista canadiense, para el sello Blue Note, Chamalongo (1.998), Ritmo + Soul (2.000) y Red dragonfly (2.004); una para el sello Justin Time, Rendez-vous Brasil Cuba (1.995) y una más para el sello Naxos Jazz Records, Habana flute summit (1.998); además de tres discos a nombre del pianista.
Su álbum debut como lider es Francisco´s song. Editado en el año 1.996 por el sello discográfico Justin Time, está realizado en formación de cuarteto con Jane Bunnett a la flauta y al saxo soprano, con Alain Caron al contrabajo y con Sonny Greenwich a la batería, y es un sentido homenaje a dos grandes maestros de la música cubana: el pianista Emiliano Salvador y el percusionista Evaristo Aparicio.
Chucho Valdés diría de él; “…Hilario Durán es un excelente pianista además de un compositor y orquestador de primer orden. Francisco´s song es una muestra de su brillantez, originalidad y talento creativo. Disfruten de la música de uno de los grandes pianistas cubanos del siglo XX…”.
Con idéntico sello publicaría en el año 1.997 el disco Killer Tumbao; una vez más en compañía de Jane Bunnett, a los que se unen entre otros el percusionista Tata Güines, el trompetista Mario Morejón, “El Indio”, o el baterista Dafnis Prieto. Un disco en el que se mezcla la música popular cubana, Los tres golpes, con la santería, Song for Yemaya, con el jazz, Homage to Chano Pozo y con la descarga, Timba Mabó; y en el que además se pueden oir las voces de los soneros Amado Dedeu, Ernesto Gatell y Maximino Guerra.
Habana nocturna, editado también en el sello Justin Time en el año 1.999; representa un nuevo giro en la música del pianista ya que introduce en la formación el sonido de las cuerdas con la participación de Marie Bérard y Hugo Marsh al violín, de Steve Dann a la viola y de David Heatherington al violonchelo. La sección rítmica la formaban Roberto Occhipinti al contrabajo, Horacio “El Negro” Hernández a la batería y Rodolfo Valdés Terry a las congas; a los que se les une una sección de vientos a cargo del trompetista Larry Cramer y de su inseparable Jane Bunnett.
Una propuesta donde conviven el son montuno de Miguel Matamoros, con la charanga de Guillermo Rubalcaba o con el danzón de Israel López “Cachao” ;pero desde un punto de vista que no renuncia ni a la innovación ni a la visión que de la música cubana tenían Mario Bauzá o Frank Raúl Grillo “Machito”, y que tanta relevancia tuvo a ambos lados de las demasiadas veces dramáticas, 90 millas.
New danzón, fue la primera grabación de Hilario Durán para el sello Alma Records. Un maravilloso proyecto realizado en formación de trío junto al contrabajista Roberto Occhipinti y al baterista Horacio “El Negro” Hernádez con un repertorio en el que se dan cita composiciones de Charlie Parker, Segment, de Seymour Simon, All of me, pero también de Moisés Simón, El manicero, de Ivan Lins, Velas, de Simón Díaz, Caballo viejo, o del propio pianista, Yemaya Olodo; y por el que recibió el premio JUNO en el año 2.005.
Desde su cambio de residencia a Canada, Hilario Durán se convierte en un fuerte referente dentro de la comunidad musical de Toronto, como intérprete y como educador, ya que es profesor en la facultad de jazz del Humber College. Por eso, la edición Encuentro en la Habana, editado por Alma Records en el año 2.006, representó un momento muy importante dentro de su trayectoria ya que volvía a casa para grabar un disco con su primer grupo, Perspectiva, ocho años después de su marcha de la isla.
El cuarteto lo completaban el contrabajista Jorge Reyes, músico habitual en formaciones como Irakere, Chucho Valdés Quartet o Roy Hargroves´s Crisol, y al que conocía desde su etapa de estudiante; el guitarrista Jorge Luís Chicoy y el congero Reynaldo Valera, músicos que formaron parte del proyecto de Ry Cooder, Buena Vista Social Club, y que representó el tardío descubrimiento de una serie de excelentes músicos cubanos como Ibrahím Ferrer, Omara Portuondo o Compay Segundo.
A ellos se unieron como músicos invitados Emilio del Monte a los timbales, percusionista del Cubanismo de Jesús Allemany; su hijo Emilio del Monte Jr, a los tambores batá; Ernesto Simpson a la batería, se le puede oir con gran frecuencia acompañando a Paquito D´Rivera, a Arturo Sandoval, a Manuel Valera o a Richard Bona; Pedro Martínez a las congas, ganador del premio Thelonius Monk en la categoría de percusión, es miembro del grupo Yerbabuena y participó en la película de Fernando Trueba, Calle 54; y Román Feliú a los saxos ato y soprano, otro miembro de Irakere al que también se ha podido escuchar acompañando al cantante Isaac Delgado y junto al saxofonista y clarinetista David Murray.
En estos últimos años, Hilario Durán ha participado en proyectos junto al contrabajista John Patitucci, al saxofonista tenor Michael Brecker, al flautista Dave Valentín, a la violinista Regina Carter o a la cantante Leny Andrade.
Actualmente también desarrolla una carrera paralela dentro del mundo clásico como compositor y como intérprete en formaciones como el Gryphon Trio y el Quartetto Gelato.
Desde hace dos años dirige la Big Band Orchestra, creada por él en Toronto y en la que participan músicos canadienses como el guitarrista Rob Piltch, el trompetista Jason Logue, los saxofonistas Vern Dorge, Jeff King o Perry White y los trombonistas Alistar Kay, Phil Gray o Colin Murray.
Una formación en la que también se pueden encontrar nombres asiduos en sus proyectos anteriores como el contrabajista Roberto Occhipinti, el baterista Horacio “El Negro” Hernández, el trompetista Alexis Baró o el percusionista Rosendo “Chendy” León.
Con ellos, con la orquesta de cuerda Globalis Orchestra, con la vocalista Dione Taylor, con quién recrea la composición original de E. K. Brent & M. Denis, Angel eyes, y con Paquito D´Rivera, como invitado especial; Hilario Durán ha registrado para el sello Alma Records, el que es su último trabajo discográfico hasta el momento, From the heart, tomando como punto de partida el trabajo hecho por grandes arreglistas como Rafael Somavilla, Armando Romeu, Adolfo Guzmán, Tony Taño, Rembert Egües o Germán Piferrer y tocando géneros como la guaracha, el bolero, el danzón, el cha-cha-cha, la rumba y el bembé.
Joshua Edelman
Calle del Rosario
Jazz Conexiones; 2.006
Pianista y compositor nacido en Maniatan que tras una invitación en el año 1.980 para colaborar como profesor invitado en la Unión Musical de Liria, Valencia, establece su domicilio en Madrid, ciudad en la que viene desarrollando una amplia labor en los terrenos del jazz y de la música latina, tanto en la interpretación como en la docencia, ya que ha sido profesor en centros como la Escuela de Música Creativa o el Taller de Músicos, entre otros.
Formado en las aulas de la Manhattan Scool of Music, ha tenido como profesores de piano a Robert Abramson, Joseph Prostakoff, John Mehegan, Barry Harris, Bill Dobbins, Jim McNeely y Gonzalo Barros; y como profesores de armonía, composición y arreglos a Bruce Taylor y Jimmy Giuffre en la New York University.
En el año 1.995 publica su primer trabajo discográfico como líder para el sello Black Star, Daylight. Cinco años más tarde edita junto al armonicista Antonio Serrano el excelente En el Central; un proyecto registrado para el sello Ingo Música, en el que también participan el contrabajista Lucio Aguilar y el baterista Jimmy Castro, y en el que se recrean temas como Beautiful love, de Victor Young, Cuando vuelva a tu lado, de María Grever, Orfeo negro, de Luís Bonfá, What a wonderful world, de Weiss & Thiele,en la que Antonio Serrano se atreve a imitar, con gran acierto y gracia, la voz de Louis Armstrong, o Números rojos, pieza original del propio pianista.
Con el mismo sello discográfico publicaría en el año 2.001 el disco Conexiones; en el que deja ya reflejada de manera inequívoca su pasión por la música latina. Una pasión que ya se adivinaba en sus trabajos junto a la orquesta de baile Sonora Latina: Bailadero (Discos Manzana; 1.989), Media Noche (Discmedi; 1.993) y Décimo Aniversario (Envidia; 1.998).
“La palabra connections en inglés, cuya traducción es conexiones, tiene una acepción que no existe en castellano. Significa enchufe, influencias o negocios ilícitos.
Conexiones, en español, expresa mejor el espíritu de este trabajo. Esta es una grabación hecha y publicada en España por músicos neoyorquinos, panameños, cubanos y españoles que se comunican en español. De ahí la elección de este idioma para el título.
La vida es conexión. La conexión es amor, procreación, ritmo, danza, música, afinación e interpretación. Es respiración, inspiración, intuición y conocimiento de uno mismo.
Como seres humanos estamos vinculados por la familia, la amistad y el amor forjados a través del tiempo; y las experiencias compartidas a través de nuestros maestros y alumnos y de la entrelazada tradición oral que nutre la evolución de la música.
Esa manifestación mágica de la historia, la geografía, la pasión y la espiritualidad. Este álbum es la historia de mis conexiones”.
En el año 2.003 saldría al mercado el disco Fusión de almas; una grabación que también estaba publicada por Ingo Música y que tenía una primera parte realizada en directo, una vez más en el Café Central de Madrid; y una segunda compuesta por tres piezas, Los tres golpes, Invitación y la propia Fusión de almas, que fueron grabadas en el estudio Chitón, de la capital de España.
Un proyecto en el que participaron Manuel Machado a la trompeta y al fliscornio, Fernando McCatty al trombón, Francisco “Latino” Blanco a los saxos barítono, alto y a la flauta, Camilo Edwards al bajo eléctrico, Moisés Porro al bongó, Ramón González a las congas, al güiro y a los tambores batá, Beto Hernández a los timbales, Ove Larson al palo de lluvia, a la cabasa y al vibra-slap, en el tema Recordando a Castillo, Gabriel Edelman al violonchelo en el tema Fusión de almas y la voz de Chavy Baró en el tema Ran kan kan.
“Fusión de almas es una obra embrujada del pianista y compositor cubano Ignacio Cervantes (1.847-1.905). Una romanza sin palabras que dedicaba a su hija María Cervantes (1.885-1.981), también pianista y compositora. A la muerte de su padre, María se sumió en una profunda tristeza que le impedía tocar y componer.
Dos años después, finalmente, se acercó de nuevo al instrumento y lo primero que le salió del alma fue la melodía que su padre le había dedicado pero que no llegó a terminar. En ese momento María improvisó una segunda parte y le añadió una introducción.
Y así quedó la pieza a la que el poeta cubano Juan B. Ubago puso por título Fusión de almas.
Leí la historia de Fusión de almas y después pude conseguir la partitura. A medida que iba tocando, la música me producía una sensación que me llegaba al alma. Además me parecía una melodía perfecta para el violonchelo; instrumento que toca mi hijo Gabriel.
Aquí se mezclan la alegría, la pasión, la reverencia hacia las herencias ancestrales y la nostalgia del inmigrante. Aquí se disuelven las fronteras y se funden las almas de las personas transmisoras del mensaje musical.
Una gran parte de las raíces del latin jazz se encuentran en la música cubana. En este sentido, los orígenes de la escuela pianística cubana tienen mucho que ver con las composiciones de Ignacio Cervantes.
Así, he querido incluir en este trabajo, además de Fusión de almas, dos danzas emblemáticas de su obra, Invitación y Los tres golpes.
La conexión se extiende hasta los años cincuenta con el recuerdo al pianista puertorriqueño Noro Morales; quién compuso una bella pieza dedicada a la hija de Ignacio Cervantes, El tema de María Cervantes.
En cuanto a los otros temas; Recordando a Castillo es un homenaje a José Castillo, un gran amigo con un talento excepcional para la música que en su corta vida no tuvo ni la suerte ni el reconocimiento que se merecía.
Claudia es una bellísima composición de Chucho Valdés en la que Manuel Machado con el fliscornio, hechiza al público y con la que se supera cada vez más.
Nací moreno es un tema mítico de la salsa de Puerto Rico, grabado originalmente por uno de los pianistas que más admiro, Papo Lucca.
Drume negrita es un clásico de la música afrocubana, hecho famoso por el gran pianista y cantante Bola de Nieve.
Latin groove es una composición de latin jazz del teclista Arturo Ortiz que, como su propio nombre indica, tiene un buen groove; algo fundamental en este estilo de música.
Regresando es una composición de un querido y distinguido trombonista, compositor, arreglista y aventurero, Fernando McCatty; que sabe de sobra de viajes, de nuevos comienzos y de regresos.
Ran kan kan es el favorito de Beto. Un tema en el que siempre pasa algo nuevo; esta vez es la maravillosa y espontánea colaboración del cantante cubano Chavy Baró.
A mi me fascinan las conexiones entre las personas y las infinitas y a menudo misteriosas maneras en que influyen en el desarrollo de la historia, de la vida y de la música.
Conexiones es el nombre de nuestro anterior disco y también el que utilizamos para este grupo, tan repleto de mágicos nexos.
Al juntarnos ha surgido una química sutil y…explosiva. Una confluencia de fuerza, sensibilidad, conocimiento profundo, amistad y sensación de causa común”.
En esta formación, en la que hay integrantes de distintas razas y lenguajes, cada músico brinda una aportación musical y personal que da fuerza a lo colectivo; un pequeño ejemplo de armonía, de amor y de respeto mutuo, de riqueza alimentada de las tradiciones musicales, uniendo pasado, presente y futuro.
Una auténtica fusión de almas en este mundo tan lleno de individualismo y de conflictos”.
El pasado año, Joshua Edelman publica con el sello Jazz Conexiones, su último disco hasta el momento, Calle del Rosario; un proyecto en el que una vez más está acompañado por su grupo Conexiones y en el que también participa la vocalista Edith Salazar, recreando el clásico de Violeta Parra, Gracias a la vida; el trombonista Steve Turre, el contrabajista Yelsy Heredia y el percusionista brasileño Rodney D´Assis.
“Calle del Rosario surgió de forma natural tras muchos años de estudio; de una serie de largas y profundas amistades y de fuentes musicales; de viajes de ida y vuelta; de estancias y experiencias que se han ido destilando lentamente.
Es el resultado de la integración de elementos tradicionales del jazz, de la música afrocubana de la música clásica y de la canción popular. Diferentes dialectos de un mismo idioma que ilustra y hace real la conexión de valores espirituales y artísticos entre pueblos y culturas en una calle del Madrid castizo.
Es mi libro de viajes; un diario de muchos encuentros que quiero compartir. Es un canto al barrio; un homenaje a las cosas más sencillas, las más auténticas, las más cercanas a la verdadera esencia de la vida”.
En este proyecto podemos escuchar el clásico de Henry Manchini, The days of wine and roses, en clave de danzón; o al maestro cubano Ernesto Lecuona en San Francisco el Grande; o a Duke Ellington en Prelude to a kiss; o la pieza Nocturno 20 de Fréderic Chopin, que tanto influyó al pianista polaco Wladyslaw Spzilman y al oficial nazi que le perdonó la vida tras oírle interpretarla en un desvencijado piano y que de manera sobresaliente reflejo el también polaco Roman Polanski en su película El pianista.
En definitiva; oír Calle del Rosario, es abrirse a un mundo de sonoridades de tan variada procedencia y de tan inmensa riqueza cultural, que parece imposible que aún hoy día haya quién quiera ponerles barreras al alma, al aire, al mar,…, y a este maravilloso lienzo que es la vida.
This entry was posted
on Miércoles, Enero 9th, 2008 at 1:52 pm and is filed under La huella sonora.
You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed.
Both comments and pings are currently closed.