Vicente Espí

vicente-espi-foto-de-carmen-llussa-5.jpgVicente Espí abandona Valencia a la edad de siete años con camino a Vanves, en las cercanías de París. Allí continuaría sus estudios musicales para ocho años más tarde, iniciar su carrera como profesional.

 

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Alumno de Daniel Humair, a los dieciséis años de edad, se presenta junto al guitarrista Nguyen Le al Concurso de Jazz de La Defense, donde quedan finalistas. Tras su regreso a la ciudad del Turia, ya cumplidos los veintiún años de edad, se introduce en la emergente escena jazzistica local compartiendo escenario con músicos como Joan Soler, como Jordi Vilá, como Ramón Cardo o como Perico Sambeat; grupo en este período también entra a formar parte del grupo de Dave Schnitter, en el que permanecería unos cuatro años, aproximadamente.

Tras esa etapa, vuelve a Francia, en concreto a Montpellier, donde da forma a su primera experiencia como líder en compañía del contrabajista Bernard Baldous y del pianista Regis Wlim; llevando a cabo en esta localidad una intensa labor pedagógica.

Un nuevo regreso a nuestro país y tras participar en numerosos proyectos tanto a dúo, como a trío, como a cuarteto o como a quinteto, empieza a perfilar las líneas maestras que darán como resultado este apasionante Tras Coltrane, editado por el sello discográfico Fresh Sound Records, en el que participan Albert Bover al piano, Jesús Santandreu al saxo tenor y Paco Charlín al contrabajo.

 

 

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La pieza con la que se abre el disco, Liberia, fue grabada originalmente en el año 1.964 para el sello discográfico Atlantic; y formaba parte del disco Coltrane´s sound en el que John Coltrane estaba acompañado por McCoy Tyner al piano, por Steve Davis al contrabajo y por Elvin Jones a la batería.

El inicio en ambos casos se produce de manera similar con cada uno de los músicos amagando sobre las ideas a desarrollar, hasta que se produce la llegada del silencio y la entrada posterior de todos los miembros del cuarteto al unísono, con el saxo tenor como principal protagonista. Hay muchas diferencias entre las dos posturas. La primera se centra en la figura del pianista, que aquí toma mayor protagonismo tanto en el acompañamiento como en el solo. La segunda se centra en la sección rítmica; tanto el contrabajo, que en este caso no es un mero acompañante, como la batería someten a la pieza a un ritmo frenético y no exento de cierta agresividad. Pero como es lógico, la tercera, y probablemente de la que más estará pendiente el oyente, recae en la figura de Jesús Santandreu, que en esta ocasión logra mantener la tensión del original y la belleza en la lectura de la melodía, aportando a la vez frescura en la lectura y reconocimiento de la figura del saxofonista como parte de la historia del jazz, pero sin renunciar a la improvisación sobre lo grabado hace ya bastantes años, con la perspectiva que da el paso del tiempo pero sin verse en ningún momento sometido a la tiranía del recuerdo de la pieza original.

 

vicente-espi-foto-de-carmen-llussa-1.jpgLas versiones originales grabadas por el maestro son la principal referencia de la que partimos para acercarnos con humildad y admiración a su legado. Cualquier comparación, aunque inevitable, está fuera de lugar ya que la realidad social y musical no es la misma que hace cuarenta años.

Nuestra aportación personal se refleja en la introducción del tema que es más concertada y en las intervenciones de Albert Bover en los interludios antes de los solos y en la reexposición del tema final. Pero no nos equivoquemos, estas aportaciones son el resultado inevitable de la experiencia de cada uno; casi sin pretenderlo se dan este tipo de variaciones cada vez que se reinterpreta una obra de arte.

 

Una de las bazas más importantes de este proyecto es el total conocimiento de la música de John Coltrane por parte de todos los miembros del cuarteto, algo que queda muy claro en la lectura de One down, one up. Tema que grabó el saxofonista en el año 1.965 en compañía de McCoy Turner al piano, de Elvin Jones a la batería y de Jimmy Garrison al contrabajo en el Half Note Club de New York y que ha sido recientemente publicado por el sello discográfico Impulse!.

Un tema que es sometido a una profunda transformación y que se abre a nuevas interpretaciones. Jesús Santandreu se muestra magnífico como en todo el proyecto, con un fraseo ágil y lleno de matices. La sección rítmica sigue trabajando intensamente en el desarrollo de la pieza dándole un continuo crecimiento expresivo. La tensión que se crea entre los cuatro músicos es constante y premeditada; cada uno obliga al otro a crecer en la interpretación y a ofrecer en todo momento lo mejor de si mismos. No hay lugar para las contemplaciones.

El piano de Albert Bover suena de manera soberbia sobre el denso tejido rítmico creado por Paco Charlín, una vez más, demostrando la dureza y el lirismo de su toque, y por ti, que llevas en algunas ocasiones un discurso totalmente ajeno al desarrollo de la pieza, creando nuevos recursos expresivos por los que puedan transitar el resto de los solistas, tal y como reflejó Elvin Jones hasta el último golpe dado por sus baquetas, una baquetas donde descansa todo el sentir del jazz y con ello la obligada necesidad de crear con cada nueva improvisación.

 

vicente-espi-foto-de-carmen-llussa-3.jpgConcebí la interpretación de esta pieza como una tocatta barroca a cuatro voces, al estilo contrapuntístico de Johann Sebastian Bach. Esto implica que todas las voces tienen la misma relevancia y en ningún momento se podría prescindir u obviar ninguna de ellas.

Es precisamente esta comunión entre las voces la que crea estas crecientes tensiones constantes y premeditadas. Considera que cada instrumento, según sus características técnicas, aporta el contenido armónico, rítmico y (o) melódico que conforman el motivo o idea principal de la obra.

Seria justo agradecer el trabajo realizado por Jesús Santandreu, el Xiquet, durante un periodo de convalecencia, en el que aprovechó para transcribir el solo integro del maestro en la versión del One down one up del disco Dear Old Stockholm registrado para el sello Impulse!. Esa grabación y esa trascripción fueron las herramientas con las que construimos nuestro propio discurso.

 

Espléndido piano el de Albert Bover al inicio de Wise one; dulce y melódico. Su caminar es delicado y profundo; elegante y solidó. La posterior entrada del saxo tenor de Jesús Santandreu, por unos instantes a dúo con el pianista y algo más tarde sometido a la tiranía de la sección rítmica con unas baquetas que juegan sobre los platos, mientras se prepara al oyente para el verdadero inicio del tema. Una introducción que durante casi cinco minutos se abre en numerosas direcciones con los cuatro protagonistas intercambiando frases, dialogando desde un idéntico plano de igualdad.

Sin lugar a dudas, una de las mayores virtudes de este ambicioso y arriesgado proyecto; donde cada uno de los músicos que le dan forma, miran desde una misma altura, aunque cada uno lo haga en la dirección que le apetezca. Estamos ante una hermosa balada que formaba parte del disco Crescent registrado también para el sello discográfico Impulse! en el año 1.964 y en la que el saxofonista estaba acompañada por los que quizás hayan sido sus mejores compañeros de viaje; y que aquí es abordada de manera muy distinta a la original, potenciando el lirismo de la pieza, dándole nuevos colores y texturas.

 

albertbover-1.jpgRepresenta una mirada intima dentro del universo de las emociones. Su carácter nostálgico a la vez que optimista, invita a una introspección sincera y condiciona la interacción entre los cuatro elementos, abriéndonos los umbrales de la interpretación de la obra del maestro.

Siempre he sentido un aprecio especial por este tema, pero después del solo de Jesús Santandreu en esta grabación, sufro de Wise One-mania.

En términos más racionales, la introducción de Albert Bover se acerca considerablemente, y por propia voluntad, al lenguaje impresionista. Nos tomamos todo el tema con mucha tranquilidad, prueba de ello es esta introducción más libre y extensa.

Concibo el ritmo de los solos como un hibrido entre ternario y binario, motivando el impulso con intención binaria y relajándolo con subdivisiones ternarias. El maestro en este arte es sin lugar a duda Elvin Jones, el rey de los (H)UNOS.

 

Un año más tarde John Coltrane publicaría Transition con el sello discográfico Impulse! con idénticos protagonistas. De nuevo el disco adquiere la tensión rítmica de sus dos primeros cortes, tras la pausa que representó Wise one; da la sensación de ser un corte que está planteado como interludio o bien como final de una primera parte, que abarcaría estos cuatro temas comentados, antes de encarar la mítica suite A love supreme, y que de alguna forma reúne todas las ideas desarrolladas en cada uno de ellos.

 

paco-charlin.jpgObviamente hay dos partes diferenciadas en esta grabación, pero realmente hay una idea general que unifica todo el disco. Transition es un tema que por su estructura permite mucha libertad rítmica, armónica y melódica. En el aspecto rítmico, y por nombrar un ejemplo, hay un constante juego dentro del compás de cuatro por cuatro en el que se sobreponen estructuras en tres por cuatro.

Armónicamente el tema esta construido sobre Re frigio, y debido a la sensación mántrica de tener un mismo bajo durante todo el tema, te permite construir cadencias politonales para crear tensiones, a la vez que distensiones volviendo a Re en bloques regulares múltiplos de ocho. Este mismo concepto se aplicaría a la melodía improvisada.

Esto seria más o menos el código para elaborar este tipo de sonoridad ambigua y abierta que permite un discurso libre ilimitado. Quizás esta sea la razón por la cual hicimos una sola toma de este tema en la sesión de grabación.

 

jesus-santandreu.jpgSi siempre resulta complicado acercarse a la música de John Coltrane, por el peso que tiene dentro de la historia del jazz y por las comparaciones casi imposibles de evitar. Más lo es reinterpretar una de sus más importantes composiciones, con el enorme riesgo que supone para todo músico pisar un terreno que muchos consideran, a mi entender, intocable. De hecho, considero que está pieza debe ser revisada continuamente a cada generación, ya que ahí reside precisamente su grandeza, el poder adaptarse perfectamente a los cambios estilísticos que produce el inevitable paso del tiempo.

Creo que cuando se plantea una obra de esa magnitud no se debería hacer mucho caso de todos esos condicionantes; no se debería plantear como un problema sino como un reto. Se trata de trabajar duro.

Es más sencillo enfrentarte a este tipo de proyecto rodeándose de buena gente con inquietudes afines. Incluyo aquí a Juan Carlos Abelenda, que es el quinto elemento del grupo, porque fue quién me hizo entender que este trabajo no era una locura.

Fue sencilla la elección de Paco Charlín para este proyecto porque desde la primera sesión con él hubo química; su sentido del ritmo es muy afín al mío y me transmite mucha seguridad y confianza rítmica.

Albert Bover es el pilar armónico que quise para el disco desde que lo escuché por primera vez hace algunos años, entre otras razones también estaba la interacción rítmica que sostiene conmigo en cada sesión.

Jesús Santandreu y yo estuvimos trabajando a diario durante un par de meses en los diferentes conceptos que se desarrollan en el proyecto, en sesiones que duraban unas seis horas. Su disciplina de trabajo y constancia son admirables y me ayudo a llevar todo esto a buen puerto.

La pieza es afrontada de manera muy diferente al original desde el primer momento, con una introducción algo más larga que la original que va preparando al oyente para todo lo que se le viene encima y que le plantea la necesidad de afrontar la escucha desde una situación de total liberación, dejando atrás los clichés que pudiera tener tras las numerosas escuchas del tema original, para obligarle a estar pendiente de cada nuevo camino expresivo, de cada nuevo giro. Los cuatros miembros del cuarteto están a un altísimo nivel a lo largo de toda la pieza, demostrando una vez más el total dominio que poseen del lenguaje jazzistico y del conocimiento de las ideas del mítico saxofonista, que anteponían a cualquier cosa el afán de innovar y de avanzar tanto a nivel individual como colectivo de unos músicos que por propio merecimiento pertenecen a la elite del jazz, que fueron parte fundamental en su historia y en su desarrollo a lo largo de estos cuarenta años que separan a ambas grabaciones.

 

vicente-espi-foto-de-carmen-llussa-7.JPGEntiendo esta introducción como un amanecer cósmico; como el preludio del nacimiento de un universo. Este prólogo exige su propio espacio. Es como una pieza en sí misma que desemboca en Aknowledgement. Este primer movimiento simboliza el reconocimiento del Hombre con el Creador, la comunión entre nuestra vida y la naturaleza, la síntesis de los sonidos con el hacedor.

El siguiente movimiento, Resolution, es la afirmación de las ideas anteriormente expuestas. Representa la firmeza y la convicción en el propósito. En Música, una resolución es la solución de intervalos disonantes en intervalos consonantes. Es un estado de sosiego y tranquilidad del ser.

A su vez Pursuance, simboliza la acción en consecuencia del camino elegido. Obrar con rectitud y coherencia. Imagino este movimiento como una creación frenética de cristales.

Qué tu mayor interés es acercarte a la música de John Coltrane de una manera abierta y decididamente transgresora, lo deja bien claro el riesgo que asumes al mantener los primeros tres movimientos de la obra, Acknowledgement, Resolution y Pursuance, en el orden aunque no en la forma, sustituyendo el cuarto movimiento de la suite, Psalm, por una pieza como Spiritual, que fue grabada con McCoy Tyner al piano, con Elvin Jones a la batería, pero con Reggie Workman al contrabajo, y que además contaba con la figura de Eric Dolphy en el clarinete bajo.

La meta de este proyecto es el aprendizaje en sí y cualquier trasgresión es bienintencionada. El cambio de Psalm por Spiritual se debe a que para mi el primero es como una plegaria personal del maestro con un alto contenido religioso y por lo tanto irrepetible. Opté por el segundo por que su sonoridad y su rítmica en tres por cuatro, complementaba a mi parecer los tres movimientos anteriores. No es mi deseo suscitar polémicas con esta decisión. Espero que quien escuche esta música disfrute; al menos tanto como lo hemos hecho nosotros al reinterpretarla.

 

 

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